sábado, 26 de diciembre de 2015



Hablemos de nada

En una orilla había un barquero, a la espera de barca, y en la otra una barca en espera de un barquero. Lastima q los remos ya se los llevaron, porque o sino, el barquero y la barca harían un marinero. 

Barca mira de frente hacia el horizonte, q te esta esperando el futuro, viene lentamente, lentamente. Sutilmente.  

Hace tiempo que el barquero se quedo sin barca, ahora la mira, desde la otra orilla y llora, llora por verla desde lo lejos. El quiere alcanzarla, cuando será, cuando el río se seque de agua y de sal. 

Quiere que sea suya, mas no le queda mas que esperar, a que regrese la desdichada, de un viaje sin par. 

Aleluya, se dijo el barquero, aleluya, que al final, llego, llego como la mar, lenta, lentamente. 

Va dando un paso detrás de otro, la prisa por llegar le puede, es un amo sin mas, y al fin y al cabo, se pregunta si valió la pena. 

La pena siempre vale, es un amo sin mas. 

Estoy a tu disposición, búscame un buen rincón, tengo necesidad. 

Aqui puede amarrar. 



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